Del “guachi guachi” a la letra final

Muy buenos días de lunes mañanero

Quería compartir contigo, porque hoy es hoy y me apetece hacerlo, lo complejo de ciertos procesos a la hora de componer, al menos para mí. No sé cómo será en otr@s compositor@s. Tanto si compongo en castellano (como hacía con Plebeya) como ahora en inglés, las primeras ideas se forjan en lo que denominaré “inglés de guachi guachi”, es decir sonidos que fonéticamente se asemejan al inglés, pero que no son palabras en sí. Es la forma que tengo para no hacer “lalalalala” o “trilili” o “dududududu”, que me consta que es otra forma de hacerlo. En ocasiones, en muchas, las ideas me vienen en la calle, en el metr0, en una tienda… y las grabo en el teléfono, o si llegan estando en casa… pues también las grabo en el teléfono. Es lo más rápido. Suelen ser melodías sin más, pero al empezar a darles forma, al poner los instrumentos, etc. tengo que poner una línea de voz, y ahí es donde entra el “guachi guachi”. ¿Qué pasa? Suele ser espontáneo, sin idea de nada en la cabeza, aunque suele incluir algunas palabras que aunque no tenga sentido, suenan bien en la estructura de las estrofas o el estribillo. Pero recordemos… no significan nada. Desde que grabo la idea en el telf, y de ahí la paso al ordenador con más instrumentos pueden pasar días, semanas o meses, y ya no te cuento hasta que pongo la letra. Pero claro, una vez tengo los instrumentos y mi wachi wachi, saco una copia en mp3 que es lo que escucho para ir viendo por dónde llevar el tema, o simplemente para ir haciéndome con la canción. El oído se acostumbra a ello, y se acostumbra muuuuuucho. Entonces, llega el día de poner la letra. Lo primero buscar la temática, cosa ya de por sí compleja, al menos para mí. Pero luego hay que hacer algo que tenga “cierto” sentido, que explique lo que quiero explicar, que encaje en la métrica de la canción y que suene bien. Y no es fácil, más cuando ya tengo los sonidos de mi voz incrustados en la cabeza. Por suerte, esas versiones en wachi wachi solo llegan a oídos de 3 o 4 personas (no hace falta que lo oigan más, jeje). El problema, insisto por suerte, es únicamente mío, ya que tal como suenen las canciones será nuevo para quien la oiga por primera vez. Solo podrá llevarse esa primera impresión, lo cual es una ventaja. Pero, pero, pero… en mi caso es otro cantar. Es duro haber escuchado posiblemente unas 100 0 200 veces alguna canción (es lo que tiene, escucharlas casi a diario, teniendo en cuenta que algunas son grabaciones de hace varios años), y de repente reinterpretarla. Pero, es parte del juego, así que seguiré con ello. En fin, solo quería compartirlo.

Que tengas un buen lunes

Besos, abrazos y achuchones varios
Edu

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